Se siente intranquilo o desazonado si no puede consultar tres o cuatro veces al dia su correo electronico?
Mientras viaja, siente la necesidad de hacer llamadas o enviar mensajes a traves de su telefono portatil, informanto a sus allegados de las vicissitudes mas nimias o rutinarias de su viaje?
Tiene dificultades para escribir unas lineas si no se halla sentado ante su ordenador?
Roba horas al sueno para realizar busquedas en internet que, una vez completados, le incitan a iniciar otra nueva?
Le provoca algun tipo de zozobra disponerse a calentar su comida y descubrir que su horno microondas no funciona?
Quiza sin saberlo, usted padezca “tecnoestres” una nueva y todavia no suficientemente explorada patologia que alimenta en el paciente una dependencia progresiva de los artilugios tecnologicos. Se trata de una enfermedad de crecimiento subterreneo, cuyos primeros sintomas no afloran hasta que el paciente ha adquirido, sin siquiera saberlo, una adiccion. El mas frecuente y reconocible de estos sintomas consiste en desarrollar una sensacion de cotidiano fracaso, cuando nuestros actos no se acompasan a la velocidad del vertigo que impone la technologia; nuestra inteligencia nunca viajara a la misma velocidad que los impulses electronicos, nos convierte en frustrados perseguidores de una quimera. Se calcula que una de cada cinco personas padecen hoy esta patologia y uno de cada tres por la naturaleza de su trabajo.
Pero quiza el efecto mas estragante del tecnoestres sea la conciencia o complejo de inferioridad que instila en el enfermo, que llega a confundir el desasosiego abrumador que la technologia ha introducido en su existencia con una carencia personal que solo puede corregirse mediante una major dependencia technologica.